15 de octubre de 2015

Análisis de mi Práctica Evaluadora


El proceso de evaluación se da en nuestra clase al unísono con el proceso de aprendizaje, de tal forma que la información que recogemos mientras evaluamos la integramos a lo largo de toda la actividad educativa en el aula. 
Entiendo la evaluación como una toma de conciencia de los puntos fuertes, para mantenerlos y potenciarlos, y de los puntos a mejorar, con la intención de plantear estrategias que  permitan el progreso en ellos. 
La autoevaluación es clave y una de las herramientas que utilizamos son las escalas numéricas con ítems muy concretos que pueden observarse con facilidad por el alumnado. Este tipo de escalas también las empleamos para la evaluación entre compañeros.


Autoevaluación


Coevaluación


Una técnica que nos da muy buenos resultados es la Técnica del Sándwich tanto en autoevaluación como en coevaluación. La usamos como herramienta clave en las presentaciones digitales y en las exposiciones de trabajos grupales para dar un feedback positivo a los componentes de los equipos.
Las tarjetas de soles son también muy motivadoras. Cuando alguien en clase considera que un trabajo, una actitud, o cualquier comportamiento le ha gustado mucho regala una pequeña tarjeta con un sol dibujado y le escribe el motivo por el que  lo entrega. 


Sol para su Maestra


Otra herramienta de evaluación que tenemos en clase es nuestro Diario de Aprendizaje que es compartido por todos/as. En él anotamos lo que nos gusta, nos disgusta, lo que podemos mejorar, lo que hemos aprendido, los conflictos que surgen y cómo los hemos resuelto... 
Es de participación libre y nos invita a reflexionar sobre todo lo que ocurre en nuestra clase.




Otra herramienta que nos ayuda a la evaluación es un blog colectivo del alumnado. Nos sirve para tener recogida una muestra de sus trabajos y además favorece la coevaluación a través de los comentarios a las entradas que se publican.
Utilizo también algunas rúbricas  fundamentalmente para evaluar los distintos tipos de texto, las producciones y el trabajo colaborativo.





Una práctica que también me da muy buenos resultados es la realización de asambleas de evaluación al finalizar los proyectos. Recogemos las reflexiones y aportaciones de los equipos y las propuestas de mejora. Comparto dos ejemplos:



Este tipo de evaluación me permite valorar las competencias y los aspectos clave de todo el proceso de aprendizaje. 
Valoro de forma positiva mi práctica evaluadora, aunque estoy continuamente indagando para mejorarla porque le doy mucha importancia: creo que cuánto mejor es nuestra evaluación mayor calidad educativa hay en nuestras aulas. 


En relación a mi centro fundamentalmente evalúa el profesorado. Tenemos unos cuadrantes de calificación en el que además de los contenidos se valoran las destrezas y las actitudes del alumnado. 
Se suele evaluar al final de cada unidad a través de pruebas escritas y orales, de trabajos del alumnado y de la observación en el aula. 

Ana María R. Novoa

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